Varios pueden ser los motivos por los que queremos teñir una prenda. Y dos los principales. O pérdida de color con la prenda aún útil, o cambio de color de la misma o manchas que nos dejan una señal evidente y que no se pueden eliminar con los métodos de lavado tradicionales.

Hay que saber que es difícil teñir desde un color oscuro a uno más claro.

Siempre funcionará mejor en ropa clara que se tiñan a un color más oscuro o intenso que el original.

Hay otra dificultad muy a tener en cuenta: La composición de la prenda. Las fibras que se tiñen con facilidad son el algodón, lino, seda, viscosa, rayón, yute, cáñamo y esparto, mientras que las que entre las que no se tiñen encontramos la lana, angora, cachemir, poliamida, poliéster, acetato, acrílico y lycra.

Muchas veces las prendas están elaboradas con distintos materiales. No es raro encontrar prendas de un material teñible, que están cosidas con hilos de poliéster. En este caso, las telas se teñirán pero los hilos, no.

Hay que tener en cuenta que las prendas se someten a temperaturas altas y, lo normal es que luego necesiten algún tipo de arreglo, sobre todo en los forros interiores de abrigos, cazadoras, etc.

Se deben quitar los botones, hebillas y cualquier adorno metálico que contengan.

En cualquier caso, y atendiendo a nuestra experiencia, sólo teñimos a negro o azul. Y avisamos de las tonalidades de estos colores son variadas, atendiendo a lo gastado que sea el color de origen, el tipo de tela y la mezcla que podamos encontrar.

En cualquier caso, no dude en consultarnos.